Los constantes cortes eléctricos continúan golpeando al sector comercial en Maturín, donde empresarios y trabajadores aseguran que las interrupciones del servicio llegan a extenderse hasta por siete horas diarias, afectando seriamente las ventas y la operatividad de los establecimientos.

Comerciantes de distintos centros comerciales de la capital monaguense señalaron que la situación ha provocado pérdidas económicas importantes, especialmente en pequeños y medianos negocios que no cuentan con plantas eléctricas para mantener sus operaciones durante los apagones.

La falta de energía no solo paraliza la actividad comercial, sino que además deja fuera de servicio herramientas fundamentales para las ventas, como puntos de pago, sistemas Biopago, computadoras y plataformas de financiamiento digital como Cashea.

A esto se suma el intenso calor que se genera dentro de los locales sin aire acondicionado, situación que reduce considerablemente la presencia de clientes durante las horas sin electricidad.

Roberto Mota, comerciante del sector gastronómico, explicó que los apagones afectan directamente la producción de alimentos en su negocio.

“El viernes la electricidad se fue desde las 10 de la mañana hasta casi las 6 de la tarde. Nuestro horno funciona con electricidad y durante ese tiempo no pudimos producir pizzas, que es nuestro principal producto”, comentó.

Los negocios dedicados a la venta de alimentos refrigerados también reportan pérdidas debido a las fallas eléctricas prolongadas.

Paloma García indicó que la mercancía puede deteriorarse cuando el servicio tarda muchas horas en restablecerse.

“Las ventas bajan muchísimo porque la mayoría de los locales no tienen planta eléctrica. En nuestro caso los helados pierden consistencia y debemos esperar nuevamente que se congelen bien para poder venderlos”, expresó.

Los comerciantes también denunciaron que la crisis eléctrica afecta otros servicios esenciales como el suministro de agua y la conectividad a internet, dificultando aún más la atención al público.

Maryori Granado aseguró que muchos clientes llegan interesados en comprar mediante plataformas digitales, pero las fallas eléctricas impiden concretar las operaciones.

“Cuando se va la luz se apagan las computadoras y muchos clientes terminan retirándose sin comprar”, señaló.

Los afectados consideran que mientras no exista una solución estable al problema eléctrico, mantener abiertos los negocios en Maturín será cada vez más complicado para numerosos emprendedores y comerciantes de la ciudad.