Habitantes del populoso sector de Maturín denuncian que pasan entre cuatro y seis días continuos sin servicio y piden una solución definitiva a las autoridades.

Vecinos del sector Los Guaritos II, en Maturín, denunciaron las constantes fallas en el suministro de agua potable que afectan a decenas de familias desde hace varios meses, obligándolas a madrugar para poder almacenar el recurso antes de que el servicio se interrumpa por completo.
Los residentes califican la situación como una verdadera odisea, ya que el agua suele llegar durante las primeras horas del día y desaparece a media mañana, dificultando las labores domésticas y alterando la rutina cotidiana de los habitantes.
De acuerdo con los afectados, el problema se ha intensificado durante los últimos tres meses y coincide con las frecuentes fluctuaciones y fallas eléctricas registradas en la comunidad, situación que deja sin funcionamiento los sistemas de bombeo y agrava aún más la escasez del líquido.
La situación es más crítica para las familias que habitan en las zonas altas de Los Guaritos II, donde la presión resulta insuficiente y, en muchos casos, el agua no llega a las viviendas.
Ante la falta de camiones cisterna suministrados por organismos públicos, numerosos vecinos se han visto obligados a destinar recursos adicionales para adquirir agua embotellada o contratar servicios privados, incluso para cubrir necesidades básicas de higiene.
Los habitantes también señalaron que la problemática ha afectado las actividades escolares y laborales. En algunas oportunidades, planteles educativos de la zona han tenido que suspender parcialmente las clases o despachar temprano a los estudiantes debido a la falta de condiciones sanitarias.
Por ello, la comunidad hizo un llamado a las autoridades competentes y a la hidrológica del estado para que evalúen el funcionamiento de las bombas de la planta potabilizadora del Bajo Guarapiche, de donde proviene el suministro hacia este sector de la capital monaguense.
Los vecinos aseguran que, en ocasiones, deben soportar entre cuatro y seis días continuos sin recibir una sola gota de agua, por lo que esperan una solución definitiva a una problemática que afecta la calidad de vida de cientos de familias.
